Juan Diego Botto >>Cine

Novios


Novios
España, 1999
110 min

Director: Joaquín Oristrell

Intérpretes: Juanjo Puigcorbé, María Barranco, Juan Diego Botto,
Candela Peña, Karra Elejalde.

Guión: Joaquín Oristrell, Dominic Harari y Teresa de Pelegri
Producción: César Benítez

Fotografía: Hans Bürmann
Música: Manuel Villalta
Montaje: Miguel Ángel Santamaría




Juan Diego Botto es Arturito en "Novios"


Arturo, hijo, Arturo, padre, y Cristal: el triángulo amoroso más peculiar


sinopsis

Arturo es el propietario del restaurante Camelot, especializado en banquetes de
boda. Su esposa Paz es una mujer sumisa que se encarga de las cuentas del restaurante, y su
hijo Arturito, del que se siente muy orgulloso, está seleccionado para las olimpiadas de Sidney.
Pero Arturo tiene una doble vida. Cada viernes disfruta de una noche gloriosa con su ayudante de
cocina, y amante, Cristal... hasta que un conato de ruptura matrimonial, una promesa
incumplida y un nuevo amor para Arturito compliquen la situación de forma impredecible...




Un fotograma de la película


crítica

>> Anton Merikaetxebarria, EL CORREO.

Que el jocundo comediante Juanjo Puigcorbé se ha impuesto en el panorama interpretativo de
nuestro país, es algo evidente desde hace ya tiempo. A unos comienzos dubitativos, siguieron
toda una serie de películas ingeniosas y divertidas, como Salsa rosa, Gran Slalom y El amor
perjudica seriamente la salud, entre otras, con las que se ha especializado en hacer reír a los
demás, que es -según sus propias palabras- lo que más le interesa.
De ahí que la agenda de este solicitado actor esté más apretada que el mecanismo de un
wonderbra. En Novios nos presenta a una chica ambiciosa, liada con un peculiar hostelero,
especializado en bodas, que ante la falta de compromiso de su amante, decide hacerse novia de
su hijo, con lo cual el enredo está servido. Disparatada comedia romántica sobre el amor y otras
catástrofes, sobre los sarpullidos de la pasión y demás caos sentimentales. Un lío muy
chic entre chicos y chicas actuales, en la línea de la película anterior de Joaquín
Oristrell -żDe qué se ríen las mujeres?-, un poquito menos hortera, eso sí.
Las mentiras familiares y las relaciones entre padres e hijos son aquí el meollo de la
cuestión, filmadas a base de situaciones inverosímiles y un punto escabrosas, con el
propósito de dar picante a la anécdota. Un guirigay incruento sobre la tan traída y llevada
guerra de sexos, bien nutrida de besos (el director, Joaquín Oristrell asegura que Juan Diego
Botto es el actor que mejor besa en pantalla) e infinidad de rifirrafes sentimentales, que sin
ser nada del otro jueves, sirven para pasar un rato entretenido. Como era de prever, sobresale la
interpretación del incansable Juanjo Puigcorbé, que le echa muchos bemoles a su papel de
personaje sietemachos, colgado de Gigi el amoroso. En resumidas cuentas, mucho buen rollo, en el
que, de nuevo, la realidad supera a la ficción.

>> Sara Hernández, SILDAVIA

Cuando uno va al cine para ver una comedia realista, urbana y, para más datos, española, suele
llevar una imagen preconcebida de lo que le van a ofrecer y, por lo tanto, de lo que puede esperar:
caras conocidas, enredos más o menos divertidos y final feliz. Pues bien, con Novios, Oristrell
ha conseguido acopañar todo lo anterior de un renovado sentido del ritmo, una inteligente
conducción de la trama y unas interpretaciones más que notables. Sin abandonar las
características del género de la comedia, Novios consigue llegar más allá y, cargada de
pretensiones, ser pionera de un nuevo camino que debiera seguir a partir de ahora el cine español.
Resulta que, tras la flojera de żDe qué se rien las mujeres?, Joaquín Oristrell se ha cubierto
bien las espaldas sirviéndose de un guión ambicioso pero satisfactorio y de unos actores
que, sin dejar de ser caras conocidas del cine español y apuestas seguras para las
recaudaciones de los últimos años, logran crecerse en manos de una astuta dirección artística.
La trama, que en pocas palabras viene a ser la de joven desengañada que decide vengarse
casándose con el hijo de su amante, avanza ante nuestros ojos con soltura, con un ritmo
atractivo y renovado, siempre creciente y sin ningún tipo de laguna ni concesiones al
aburrimiento. Sin embargo, la clave del éxito del film radica en el logro de unos personajes
contradictorios pero bien perfilados e interpretados.
Encontramos al personaje de Arturo, dueño de un salón de bodas, como centro de la trama,
mal marido y peor amante, egoísta, mentiroso y traidor; supone un papel en el que Juanjo
Puigcorbé se encuentra acomodado pero sin resultar repetitivo. La que sí ofrece sólo más de lo
mismo es María Barranco, ya se sabe, sufridora, histérica... lo de siempre. La gran sorpresa de
Novios es Juan Diego Botto: irreconocible en todo su esplendor, consigue una
interpretación sencilla y más que creíble encarnando un joven con pocas luces, único personaje con
cierto grado de bondad y sinceridad de todo el film. El buen sabor de boca nos lo brinda
Candela Peña –como casi siempre-, en la línea de descaro y frescura con la que empezó, pero
creciéndose en su lado menos conocido: el del rencor y la venganza. Venganza que, en su
ejecución directa, supone un alto grado de comicidad, con situaciones francamente
divertidas, pero que, indirectamente, abre una vía a la comprensión de los sentimientos
más universales, y este es el nuevo camino que nos abre Oristrell, reacio a quedarse en
la trivialidad de la comedia de los últimos años, que, por otra parte, tan buenos sabores de boca
nos ha dejado.
En conclusión, del inconformismo nace un film ambicioso que, en sus casi dos horas de duración,
no sólo entretiene y logra las consabidas carcajadas, también emociona y, a la postre, convence.





Candela Peña y Juanjo Puigcorbé en un momento de la película
JDB en el CINE

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Fuentes: www.zinema.com; elaboración propia.
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